Tanto en la costa como en la Sierra de Tramuntana se alzan algunos de los pueblos más bonitos de Mallorca. Pasea por sus calles y recorre la historia de la isla de poblaciones como Valldemossa, Sóller o Deià a tu aire con ROIG rent a car, tu empresa de alquiler de coches en Mallorca de confianza.

Fornalutx

Piérdete con tu coche de alquiler por Mallorca, sal del recorrido más masificado y de las rutas de playa; descubre pequeños pueblos de postal como Fornalutx.

Por su belleza y estado de conservación Fornalutx ha recibido diversos premios y reconocimientos. La historia de Fornalutx comienza hace más de 1000 años, cuando era una alquería islámica.

 

Puede pasear por las calles empedradas y las escalinatas del casco antiguo. Es importante fijarse en los voladizos de los tejados, para no perderse las tejas pintadas o «teules de moro», una tradición con siglos de antigüedad que pretendía proteger a los habitantes de las casas.

Pollença

Envuélvete de arte y cultura con tu coche de alquiler en Mallorca. Visita el pueblo de Pollença que puso a Mallorca en el mapa internacional mucho antes del boom turístico de los años 60.

 

Cuando todavía la isla vivía de la agricultura y no había apenas hoteles en Mallorca, artistas y políticos extranjeros ya pasaban sus vacaciones en este pueblo y en su Puerto. Allí han descansado Agatha Christie, Winston Churchill o Peter Ustinov.

Desde comienzos del siglo XX se convirtió en un lugar predilecto para muchos artistas modernistas que buscaban la luz y los paisajes de Mallorca y descansaban mayoritariamente en Pollença, entre ellos Santiago Rusiñol y Anglada Camarassa; incluso se llegó a hablar de la Escuela Pollensina. La cultura se sigue apreciando en el pueblo con sus numerosas galerías de arte y museos.

 

Además destaca la belleza de sus calles. Puedes visitar el Convent de Sant Domingocon su claustro barroco; el Calvari, oratorio al que se accede por una gran escalinata de más de 300 escalones o el Puente Romano que cruza el torrente de Sant Jordi.

En el pueblo se celebra además, una de las fiestas más populares de Mallorca, la batalla de moros y cristianos.

Alcudia

Si alquilas un coche en Mallorca querrás visitar Alcudia. Lejos del Aeropuerto de Palma puedes llegar también en transporte público, pero un coche de alquiler es mucho más cómodo y práctico pues puedes aprovechar para perderte por las playas de los alrededores, o visitar los pueblos cercanos.

Aunque Alcudia por si sola merece una visita puesto que es el pueblo de Mallorca con más huellas de la historia. Encontrarás la ciudad romana de Pollentia que fue una ciudad perfectamente planificada según las reglas urbanísticas romanas.

El Teatro Romano está situado en las afueras de Pollentia y constituía un centro de ocio para toda la población a partir del siglo I dC. Su estructura es de planta semicircular y se conserva buena parte de la gradería, la orquesta y la escena. Lo más particular es que se trata de un teatro romano excavado en la roca, a diferencia de la mayoría. 

En Alcudia podrás también contemplar las murallas. Este sistema de protección se construyó a finales del XIII para proteger a los habitantes de la villa y también al resto de la isla de Mallorca de posibles ataques exteriores.

También el Renacimiento está presente en Mallorca. En el siglo XVI los nobles de Palma de Mallorca se refugiaron en Alcudia e introdujeron las ideas humanistas. En las calles del pueblo se puede disfrutar de las ventanas renacentistas de casas como Can Castell, Can Fondo, Can Cata, Can Doménech o Can Costa.

Cala d’Or

Cala d’Or es un destino turístico familiar y uno de los pueblos más visitados de Mallorcadurante los meses de verano. Nació como un rincón de relax para artistas intentando reflejar el espíritu de Ibiza, por eso la mayoría de los edificios de Cala d’Or son del color blanco tradicional del Mediterráneo.

Josep Costa y Ferrer compró la tierra entre Cala Gran y Cala Llonga en 1932 y construyó allí casas con estilo ibicenco. En 1933 el artista belga Medard Vergurgh inauguró el primer hotel, el hotel Cala d’Or y el pueblo se convirtió en residencia de artistas.

Cala d’Or incluye Cala Ferrera, Cala Esmeralda, Cala Gran y Cala Llonga. Cada una de ellas era un pequeño puerto de pescadores y los payeses iban allí a lavarse a ellos y a sus animales tras un día de duro trabajo.

El pueblo ofrece una amplia selección de restaurantes, bares y tiendas y cuenta además con un puerto deportivo.